Aunque la Selección argentina cayó en la final ante España, miles de vecinos volvieron a colmar la rotonda Poncho Verde para compartir una jornada cargada de emoción, respeto y convivencia.
La ilusión de volver a levantar la Copa del Mundo no pudo concretarse. Sin embargo, el orgullo por el camino recorrido y la emoción de haber acompañado juntos a la Selección argentina marcaron este domingo el cierre del Fan Fest Mundial 2026. Una multitud volvió a reunirse en la rotonda Poncho Verde para vivir la final frente a España y despedir al equipo nacional con el reconocimiento que merece un subcampeonato construido con entrega, compromiso y un enorme esfuerzo.
La propuesta volvió a demostrar que el deporte puede ser una herramienta poderosa para generar encuentro, fortalecer los vínculos entre vecinos y construir comunidad. Desde la siesta, el emblemático espacio de la ciudad comenzó a poblarse de familias completas, grupos de amigos, niños, adultos mayores y jóvenes que llegaron con camisetas, banderas, silletas, equipos de mate y la ilusión intacta de compartir una nueva jornada junto a la Selección.
Como ocurrió en cada una de las ocho ediciones, la previa estuvo acompañada de juegos, concursos, sorteos y distintas propuestas recreativas. Poco a poco, la rotonda se volvió a teñirse de celeste y blanco, mientras sonaban bombos, aparecían los rostros pintados con los colores argentinos y se multiplicaban las selfies familiares que inmortalizaron una tarde que, más allá del resultado, volvió a quedar en la memoria colectiva de los correntinos.
Cuando comenzó el partido, el silencio respetuoso dio paso al fervor. Cada intervención del seleccionado despertó aplausos, aliento y esperanza. El sufrimiento propio de una final se vivió de manera colectiva. Hubo nervios, abrazos, miradas cómplices y emociones compartidas entre personas que muchas veces ni siquiera se conocieron, pero que durante noventa minutos fueron parte de una misma pasión.
El pitazo final y el 1 a 0 a favor de España en la prórroga, dejó una mezcla de tristeza por el resultado y orgullo por el recorrido realizado por la Selección. Lejos de apagarse, los aplausos se multiplicaron como una forma de agradecer el esfuerzo de un equipo que volvió a colocar a la Argentina entre las mejores selecciones del mundo. También hubo palabras de reconocimiento para los jugadores, el cuerpo técnico y todos quienes hicieron posible otra campaña mundialista que quedará en el recuerdo de millones de argentinos.