Internacional, Sunday 4 de October de 2026

Con más del 92% de los votos escrutados, Flávio Bolsonaro se mantiene al frente y Lula da Silva ocupa el segundo lugar. El resultado anticipa una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre, en una elección marcada por la fuerte polarización política.

Brasil vivió una megajornada electoral este domingo 4 de octubre con una disputa en la que impedir el triunfo del adversario puede pesar tanto como apoyar un proyecto propio. Con más del 92% escrutado, Flávio Bolsonaro sigue por delante de Lula da Silva y la segunda vuelta gana fuerza como posibilidad

Las mesas abrieron a las 8 de la mañana y 158 millones de personas estaban habilitadas para elegir presidente y vice. Además de esos cargos, todos los estados brasileños eligen gobernador y vice, y se eligen también diputados federales y se renuevan dos tercios del Senado federal, diputados estatales y por Brasilia.

Al rededor de las 17:30, la jornada de elecciones en Brasil llegó a su fin con el cierre de los comicios, se conocieron primeras estimaciones que apuntan a una diferencia más ajustada de lo esperado, ya que la distancia entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro sería de dos o tres puntos.

Flavio Bolsonaro sorprende en Brasil al ganar el primer turno de las elecciones con un 49% de los votos. Con el 70% de los sufragios escrutados, el presidente Lula da Silva se posiciona en segundo lugar con un 41,5%.

Este resultado anticipa un balotaje que se llevará a cabo el próximo 25 de octubre, donde Bolsonaro competirá nuevamente.

Las cifras preliminares, que aún requieren el conteo definitivo y la validación por parte del tribunal electoral brasileño, muestran un escenario competitivo, diferente al que algunas encuestas habían anticipado.

La Embajada de Brasil en Buenos Aires fue el escenario de un enfrentamiento acalorado entre seguidores y votantes del presidente Luiz Inàcio 'Lula' da Silva y el candidato del Parti Liberal (PL) Flávio Bolsonaro.

Ambos grupos discutieron a los gritos durante las últmas horas de la jornada electoral y la Policía habría detenido a un brasileño por "atentado y resistencia a la autoridad".

La votación de brasileños en el exterior es obligatoria y la expectativa de los resultados en Argentina es alta.

En Buenos Aires, a diferencia de las provincias de Córdoba y Mendoza donde la mayoría votó por Flávio Bolsonaro, el presidente de Brasil, Luiz Inàcio 'Lula' da Silva le gana por 39 puntos al Partido Liberal.

La jornada contó con el voto tempranero de Flávio Bolsonaro, principal candidato opositor, que emitió su sufragio unos minutos después de la apertura de la jornada. El actual jefe de Estado, Lula Da Silva, también lo hizo a primera hora: pasadas las 9 de la mañana votó en San Pablo.

Este domingo, desde las 21, hay un programa especial en Cadena 3 por las elecciones en el vecino país, con Federico Albarenque, enviado a San Pablo, los aportes de Carolina Amoroso desde Río de Janeiro y Sergio Suppo en Córdoba.

Un escenario de polarización

El analista político brasileño Caio Manhanelli lo definió en diálogo con Cadena 3: "Es una polarización más por rechazo que por identificación". Esa lectura ayuda a comprender el voto de quienes, aun sin sentirse plenamente representados, eligen al candidato que consideran capaz de frenar al otro. La intensidad de la confrontación convive así con el escaso entusiasmo que describen los testimonios recogidos durante la cobertura.

Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), busca un cuarto mandato presidencial y vuelve a mostrar cuánto depende el oficialismo de su figura. Flávio, del Partido Liberal (PL), intenta convertir la herencia política de su padre, Jair Bolsonaro, en una mayoría propia. Su recorrido incluye cuatro mandatos como diputado estadual y su posterior llegada al Senado: una trayectoria legislativa frente a la extensa experiencia de gobierno del actual presidente.

La expectativa de una segunda vuelta ya condiciona las estrategias. El Datafolha difundido el 1 de octubre ubicó a Lula con el 45% de las intenciones de voto válidas y a Flávio con el 40%; para un eventual balotaje, mostró un empate técnico. La ventaja en la primera ronda, por lo tanto, puede convivir con una definición abierta. Si ninguno obtiene más de la mitad de los votos válidos este domingo, los dos más votados se enfrentarán el 25 de octubre.

En ese escenario, Lula refuerza un discurso de defensa de la soberanía. Entre sus seguidores consultados por Cadena 3 en Río de Janeiro aparece con fuerza la idea de que Estados Unidos busca ampliar su influencia sobre Brasil y favorecer al bolsonarismo. Esa percepción, alentada por las denuncias del presidente sobre la actuación de Donald Trump, incorpora una dimensión internacional a la decisión electoral.

La estrategia intenta asociar la continuidad de Lula con la autonomía del país y darle a la elección un sentido que exceda la evaluación de su gestión. Su eficacia dependerá también de cuánto logre conectar ese planteo con las preocupaciones de quienes sienten dificultades para sostener su vida cotidiana.

 

Entre los votantes bolsonaristas consultados, el endeudamiento familiar, la carga impositiva y el costo de vida ocupan un lugar central. Flávio procura capitalizar ese malestar con propuestas de reducción de impuestos y críticas al manejo económico del Gobierno. El costo del crédito aparece, además, como una preocupación para familias y empresas. Una economía con mayor estabilidad de precios que la argentina también puede acumular tensiones que pesan sobre el voto.

La seguridad completa esa agenda. Los relatos recogidos en la cobertura describen zonas donde las facciones del crimen organizado ejercen control territorial y condicionan la vida de los vecinos. Frente a esa experiencia, la promesa de recuperar la presencia del Estado puede movilizar apoyos al bolsonarismo también entre sectores de bajos ingresos. La exposición a la violencia ayuda a explicar por qué el mapa electoral resulta más complejo que una división por nivel económico.

San Pablo concentra buena parte de la disputa final. El estado tiene 34,1 millones de electores y reúne más de una quinta parte del padrón nacional. Su peso explica la búsqueda de los últimos votos en ese territorio: una diferencia allí puede modificar de manera significativa el resultado general. La concentración de actos de ambos candidatos en el distrito refleja esa importancia.

La participación es otra variable decisiva. La campaña de Lula teme que una mayor abstención perjudique sus posibilidades e insiste en movilizar a sus simpatizantes, especialmente a mujeres y adultos mayores. Para quienes tienen 70 años o más, el voto es facultativo. En una competencia ajustada, la capacidad de llevar a las urnas a quienes ya expresan una preferencia puede resultar tan importante como la conquista de indecisos.

Un eventual balotaje también aumenta el valor de los electores que eligen otras candidaturas, entre ellas la de Augusto Cury. Aunque la polarización reduce su protagonismo en la primera vuelta, esos apoyos pueden adquirir relevancia en la segunda. Los principales competidores necesitarán ampliar sus bases y ofrecer razones para acompañarlos a quienes hoy se mantienen fuera de los dos grandes bloques.

El resultado de este domingo pondrá a prueba cuánto respaldo efectivo conservan Lula y el bolsonarismo, y cuánto de ese respaldo nace del temor al adversario. La disputa posterior exigirá transformar ese rechazo en una expectativa de gobierno capaz de responder a las demandas económicas y de seguridad que atraviesan la campaña.